Trastornos de Sueño

Existen alrededor de 80 trastornos de sueño cuyas causas son variadas, por lo que es importante no automedicarse, sino recibir la valoración y el tratamiento específico que requiere cada caso.

Los trastornos de sueño más comunes son:

Insomnio

Es la dificultad para dormir. Se puede presentar al inicio de la noche, cuando tardamos más de media hora en conciliar el sueño, a lo largo de la noche, experimentando muchos despertares o al final de la noche, cuando despertamos en la madrugada sin lograr volver a quedarnos dormidos. Si sucede una sola vez puede no tener mayor trascendencia, pero si se presenta varias noches en un lapso de dos semanas se considera un problema. Es muy importante evitar tomar inductores de sueño sin antes tener una valoración y prescripción médica.

Somnolencia Excesiva Diurna

Es la incapacidad para mantenerse despierto en condiciones normales (de día, en el trabajo o en realizando labores cotidianas). Puede ser síntoma de algún trastorno de sueño, problema médico o derivado del consumo de sustancias. Se considera un trastorno cuando es incontrolable y afecta las actividades cotidianas, presenta riesgo en el trabajo o incapacita a quien lo padece. Lo más importante para elegir un tratamiento es determinar el origen de la somnolencia.

Narcolepsia

En un trastorno neurológico cuyo síntoma principal es la somnolencia excesiva, caracterizada por pequeños ataques de sueño incontrolables y de corta duración. Pueden presentarse otros síntomas como la cataplejia (pérdida súbita del tono muscular sin perder la conciencia), parálisis de sueño (incapacidad de moverse asociada con un sueño o al inicio o término del sueño) y pesadillas. Para realizar el diagnóstico es necesario realizar un estudio polisomnográfico y una prueba de latencias múltiples de sueño, pues existen otros trastornos neurológicos con síntomas similares.

Trastornos respiratorios de sueño

El trastorno respiratorio más común es el ronquido, cuya intensidad depende de qué tan obstruida se encuentre la vía respiratoria y en algunos casos de acompaña de apneas (pausas en la respiración de por lo menos 10 segundos), despertares con sensación de ahogo, respiración por la boca al dormir, despertares para ir al baño y dolor de cabeza por la mañana.

Trastornos de Movimiento

Dos de los trastornos de movimiento más comunes durante el sueño son el de Piernas Inquietas (PI), y el Trastorno por Movimientos Periódicos de las Extremidades (TMPE).

En el caso del Trastorno de Piernas Inquietas, los pacientes experimentan sensaciones incomodas en sus piernas cuando intentan dormir; las describen como: ansiedad, calor, hormigueo, etc. Esta incomodidad los obliga a mover las piernas vigorosamente, ya que el movimiento disminuye la molestia, generando un alivio momentáneo. Sin embargo, al dejar de moverlas regresa esta sensación y nuevamente el paciente se ve obligado a iniciar el movimiento, lo cual les impide conciliar el sueño.

El trastorno de Movimientos Periódicos de las Extremidades es muy similar al anterior, pero inicia una vez que el paciente está dormido, y consiste en la presencia de movimientos de sus piernas (en algunos pacientes también los brazos).

Parasomnias

Las parasomnias son conductas complejas que se presentan durante el sueño, como caminar, gritar, llorar y hablar, entre otras. Algunas parasomnias son normales en niños y desaparecen con la madurez, sin embargo, hay que diferenciarlas de otros trastornos que generan movimientos durante el sueño, como epilepsia del lóbulo frontal y trastorno conductual del sueño MOR, entre otros.

Otros trastornos de sueño

Otro grupo de trastornos que afectan el sueño son los del ritmo circadiano, en estos, los pacientes duermen suficiente tiempo pero en horarios inadecuados.

En ciertos casos los pacientes experimentan somnolencia, cansancio, irritabilidad y todos los síntomas asociados a la necesidad de dormir alrededor de las 6 de la tarde. Si se quedan dormidos, despiertan cerca de las 2 de la mañana y ya no logran volver a conciliar el sueño; es por ello que estos pacientes se quejan de insomnio. Por otro lado, hay pacientes que se duermen en la madrugada o cerca de que amanezca y duermen hasta las 12 o 13 horas del día siguiente.

Si bien estos horarios no son adecuados socialmente, tampoco es el biológicamente ideal, ya que la calidad de sueño se deteriora, por lo que el paciente cursará con deterioro diurno.