El “síndrome postvacacional” en niños se puede evitar manteniendo hábitos de sueño adecuados

El “síndrome postvacacional” en niños se puede evitar manteniendo hábitos de sueño adecuados

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  • En vacaciones, no se debe permitir que se desajusten totalmente los horarios de sueño de los niños
  • Falta de sueño provoca problemas de conducta y enfermedades.

Es necesario mantener los hábitos de sueño de los niños durante las vacaciones para evitar el “síndrome postvacacional”, que puede provocar desde irritabilidad, falta de sueño y problemas de conducta hasta la baja de defensas y, por lo tanto, enfermedades, consideró la psicóloga Nancy De Santiago Treviño, colaboradora de la Clínica de Trastornos de Sueño de la UAM Iztapalapa.

La especialista destacó la importancia de crear una rutina de sueño que el niño mantenga durante todo el año. No obstante, dijo, en vacaciones las rutinas pueden variar moderadamente y los pequeños pueden irse a dormir entre 30 minutos y una hora más tarde, pero nunca se les debe dejar total libertad y desajustar sus horarios por completo.

Explicó que pasar unos días fuera de casa, pero en un lugar que tiene el mismo huso horario, hará más sencillo que se puedan recrear muchas de las rutinas de sueño, comida y juego del niño. Pero si el entorno es diferente, los pequeños, incluso los bebés, notarán que no están en su casa, en su cama, con sus juguetes. Y por la noche es probable que pidan compañía de mamá o papá, aunque estén acostumbrados a dormir solos, o que se despierten más a lo largo de la noche o lloren al verse en esa habitación nueva.

Indicó que el regreso a la rutina regular será muy complicada si las vacaciones implican muchas visitas turísticas y actividades, desajustes en el huso horario, siestas irregulares y en lugares poco habituales (como la sillita del auto, el hotel o al pie de la alberca), si el niño se acuesta tarde y come a diferentes horas, o bien, no sale de casa pero se le permite dormirse más tarde, utilizar videojuegos, televisión, computadora o cualquier dispositivo electrónico.

“Lo más probable es que tu hijo tarde de tres días a una semana en volver a adaptarse a las rutinas. Hasta entonces, puede que esté un poco inquieto e irritable y que aumenten los problemas de conducta”, dijo.

De Santiago Treviño recomendó que en los días previos al comienzo de las clases el niño se vaya acostumbrando, de forma gradual, a su ritmo normal; esto implica reajustar los horarios de comida y sueño con anticipación.

La especialista destacó que dormir menos horas de las necesarias puede crear importantes problemas en las habilidades cognitivas de los niños como la atención, la concentración y repercutir en su aprendizaje; así como promover los problemas de conducta. El niño que no duerma será más hiperactivo, inquieto y estará más irritable; tendrá más hambre por la mañana y consumirá alimentos ricos en carbohidratos.

“Pero tener un bajo rendimiento escolar, cambios en su estado de ánimo y sobrepeso, no son el principal problema, sino es el hecho de tener una mayor probabilidad de enfermarse. Ya que el no dormir puede deprimir su sistema inmune, el cual se modifica de acuerdo a la cantidad de horas que cada persona duerme, afectando a tal grado la salud del niño, que las vacunas incluso, no ayudarán a protegerlo”, enfatizó.

Nancy De Santiago Treviño apuntó que hay investigaciones que reportan que la falta de sueño dificulta el desarrollo de anticuerpos, por lo que se puede alterar la velocidad normal del crecimiento del niño.

Detalló que un bebé recién nacido precisa dormir 16 horas al día. A medida que el pequeño crece, se reduce su tiempo de sueño, según la siguiente progresión: 15 horas diarias a los tres meses de vida; 14 horas al año de edad; 13 horas a los dos años; 11 horas a los cinco; diez a los nueve años; nueve horas a los 14 años; y ocho horas a partir de la mayoría de edad.